Vacunas infantiles

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son preparaciones que contienen antígenos (sustancias que pueden desencadenar la formación de anticuerpos) y que, una vez en el organismo, estimulan su desarrollo para ofrecer inmunidad específica contra una determinada enfermedad microbiana, vírica o parasitaria.

Los antígenos están compuestos por partes de bacterias, u otros microorganismos vivos (debilitados), muertos o fragmentos de éstos junto con elementos químicos o biológicos para su conservación o mayor eficacia.

En sanos no suelen ocasionar efectos secundarios, sino que estimulan sus defensas naturales para protegerles de y enfermedades, tanto para ellos como para su entorno social. El único inconveniente es quizá la molestia del pinchazo y/o la posible reacción local: hinchazón o rojez.

Tanto la UNICEF como la OMS se han posicionado a favor de la aplicación de las vacunas, sobre todo en la infancia, como método eficaz para la prevención y erradicación de enfermedades graves y la lucha orientada hacia un bien común.

No cabe duda que la medicina es una ciencia en constante evolución y las recomendaciones deben adaptarse a los cambios epidemiológicos y a los avances científicos.

A continuación te detallamos las más importantes:

Difteria:

Es una enfermedad grave transmitida por secreciones respiratorias. Produce inflamación de garganta y nariz que dificulta la respiración e incluso parálisis del sistema nervioso con las consiguientes complicaciones cardíacas, llegando incluso a ocasionar la muerte de quien la padece.

Tétanos:

 

Se trata de una enfermedad no contagiosa producida por un bacilo anaerobio (Clostridium tetani) que afecta al sistema nervioso. Provoca severos espasmos o contracciones musculares dolorosos que llegan a impedir la respiración, acostumbrando a ser mortal en el caso de afectar cuando la musculatura del tórax.

La eficacia de la vacuna es del 100% aunque deben administrarse dosis de mantenimiento cada 10 años.

Tos ferina:

Se contagia a través de secreciones respiratorias y causa una infección que cursa con accesos de tos característicos y dificultad para respirar y para deglutir. En lactantes, el 10% de los casos se complica con neumonía, el 2% presenta convulsiones y el 0,4% encefalitis. En los más pequeños puede incluso ser mortal.
La vacuna de la tos ferina tiene una eficacia clínica de aproximadamente el 70-90% en niños de 2 a 5 años y no se prolonga más allá de los 12.

Sarampión-Rubéola-Paperas (Triple vírica): Las originan tres virus que se contagian por vía respiratoria. La vacunación ha facilitado el descenso notable de estas enfermedades y su eficacia es del 98%, alcanzándose prácticamente el 100% tras la segunda dosis:

El sarampión

se caracteriza eminentemente  por una erupción cutánea, fiebre, conjuntivitis y bronquitis, especialmente grave en niños muy pequeños y adultos. También puede, en algunos casos, causar inflamación en los pulmones y el cerebro amenazando la vida del infectado. En uno de cada 1.000 niños, puede provocar encefalitis.

La rubéola

cursa como una especie de sarampión leve en la infancia. Uno de los problema básicos radica en su aparición durante el embarazo ya que puede ocasionar malformaciones en el feto: sordera, cardiopatías, retraso mental e incluso provocar abortos. Se caracteriza por una erupción en la piel, inflamación de las glándulas y, especialmente en los adultos, dolores en las articulaciones.

Las paperas o parotiditis epidémica

suele ser leve en la infancia. Cursa mediante la inflamación de las glándulas salivares parótidas, de ahí su nombre. Puede ocasionar meningitis y sordera. En adultos suele ser más grave.

La primera dosis se aplica de forma subcutánea y se completa con una segunda dosis si no se obtiene la suficiente respuesta inmunológica.

Haemophilus influenzae tipo b

Se trata de una bacteria que se contagia por las secreciones respiratorias. Puede ocasionar desde faringitis, otitis y sinusitis hasta infecciones de huesos y articulaciones, neumonías, epiglotitis (infección grave que produce obstrucción en la entrada de la laringe), sepsis (infección generalizada) y meningitis que pueden causar discapacidad psíquica o, sobre todo, sordera, llegando incluso a la muerte.

Está indicada para los niños de 2 meses a 5 años, que son el grupo de mayor riesgo con un efecto protector de prácticamente el 100%.

Hepatitis B

El virus de la hepatitis B se transmite a través de la sangre o por contacto sexual y también de la embarazada a su hijo y dentro del ambiente intrafamiliar. Provoca una enfermedad del hígado que puede cronificarse.  La hepatitis B neonatal se hace crónica en un 90%.

Algunos enfermos adultos desconocen cómo se contagiaron puesto que en su mayoría permanecen asintomáticos durante años. El período de incubación puede durar de 30 a 180 días. La vacuna precisa de tres dosis en todas las edades y su eficacia es del 95% en niños y cerca del 100% en neonatos si se combina con inmunoterapia pasiva (gammaglobulina específica), indicada en los recién nacidos de madres infectadas por el virus.

Poliomielitis

Su origen es vírico y produce una parálisis fláccida permanente, que afecta sobre todo a las piernas e incluso puede llegar a provocar la muerte. Es más frecuente en niños de 4 a 15 años en climas templados. La enfermedad afecta al sistema nervioso central y en su forma aguda causa inflamación en las neuronas motoras de la médula espinal y del cerebro. En el caso más grave puede causar parálisis en el diafragma.

La inmunogenicidad de la vacuna oral es del 95% y la de la intramuscular del 90%.

Meningococo C

La bacteria Neisseria meningitidis incluye 10 familias o serotipos (entre ellos el C) . Ocasiona sepsis y meningitis. Al igual que el haemophilus, su capacidad para penetrar en el organismo se la proporciona una cápsula polisacárida y la vacuna se fabrica con elementos de ésta, junto con proteínas de otras bacterias para que sea más eficaz.

Dependiendo de la edad son necesarias una o más dosis (menos dosis, cuanto mayor sea quien la recibe). Es muy eficaz y no presenta efectos secundarios importantes.

Varicela

La varicela es una enfermedad contagiosa producida por el virus varicela-zóster, de la familia de los herpesvirus humano. Se manifiesta como varicela quedando latente durante muchos años sin síntomas.

Si la varicela se contrae en los dos primeros trimestres de la gestación puede causar alteraciones neurológicas en el feto, así como cicatrices en la piel y alteraciones oculares y esqueléticas en el feto e, incluso de aparecer 5 días antes del parto y 2 después del mismo, el bebé puede sufrir una varicela neonatal grave.

Dependiendo del tipo de vacuna y de la edad de quien la recibe, puede ser necesaria la administración de varias dosis en intervalos de tiempo determinados para conseguir una eficacia completa.

Consejos básicos:

Si planeas quedarte quedarse embarazada debes asegurarte de que estás correctamente vacunada frente a la rubéola.

Cuando vayas a vacunar a tu hijo lleva contigo la documentación que te habrán facilitado para que el personal sanitario pueda comprobar las ya dadas y registren las nuevas junto con sus dosis.

Antes de vacunar a tu hijo informa al médico o enfermera de las posibles reacciones adversas observadas en anteriores vacunaciones u otras incidencias médicas que puedan ser de su interés.

No abandones el centro de vacunación de inmediato. Las reacciones adversas pueden aparecer con algo de retraso, pero es más frecuente que las más graves se produzcan en los primeros minutos.

Los niños con enfermedades respiratorias, metabólicas o hematológicas y otros procesos crónicos severos, han de recibir anualmente la vacuna de la gripe y debe considerarse también para algunos de ellos la vacunación antineumocócica.

Parece que el uso de agujas algo más largas y gruesas para administrar las vacunas intramusculares disminuye la incidencia de reacciones locales. Algunas vacunas pueden mezclarse en la misma jeringa, pero no todas, y habitualmente deberán inyectarse por separado en lugares distintos, salvo que el prospecto indique claramente lo contrario.

La administración simultánea de vacunas puede disminuir su reactogenicidad (efectos adversos), así como las tasas de producción de anticuerpos, si bien no parece que esto afecte a su eficacia. No conviene inyectar vacunas en zonas anatómicas que presenten signos locales de inflamación.

Como regla general, debe respetarse un intervalo de 4 semanas para la aplicación de dosis sucesivas de una misma vacuna. Si se trata de vacunas diferentes, no es necesario, salvo para el caso de vacunas de uso excepcional (viajeros) como la de la fiebre amarilla y el cólera (3 semanas).

Importante:

Siempre que existan circunstancias en el niño que se aparten de las normales, el pediatra es quien decidirá el seguimiento y las dosis a aplicar. Es importante pues consultarle cualquier duda que te pueda surgir sobre este tema e informar al médico sobre alergias, antecedentes familiares, etc.

Calendario de vacunaciones:


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