Cómo reconocer a un mentiroso

Mentiroso

Un estudio realizado en 1999 por el psicólogo Robert Feldman de la Universidad de Massachusetts demostró que los seres humanos tenemos una habilidad innata a la deshonestidad y la razón podría ser la de manipular a quienes nos rodean como clave para nuestra supervivencia como animales sociales que somos. Este hecho no significa, por otra parte, que dicha capacidad no pueda mejorarse con la práctica.

He aquí diez técnicas que los mentirosos suelen utilizar para maximizar su eficacia (por cierto, esta información se ofrece únicamente con el fin de ayudar a detectar el engaño en otros, por supuesto).

1 Tener una razón: Como dice el psicólogo Charles Ford autor del libro: ¡Mentiras, mentiras, mentiras!. “Las cárceles están llenas de malos mentirosos” ¿Cuál es pues la diferencia? El truco es mentir lo menos posible y hacerlo sólo cuando se puede conseguir algo. “Los mentirosos patológicos no pueden controlar su necesidad de mentir por lo que mienten constantemente y tienen más probabilidades de ser cazados en el engaño”.

Los expertos en el tema saben controlar bien sus recursos y no se molestan en mentir a menos que con ello consigan lo que quieren.

2          Sentar bien las bases: No espere a encontrarse bajo la lámpara de interrogatorio para hacer que su historia tenga sentido. Un estudio realizado en 1990 por el psicólogo Bill Flanagan mostró que los mentirosos que habían trabajado previamente los detalles de sus historias habían tenido mucho más éxito que los que no. El psicólogo Dr. Cynthia Cohen comenta: “Es más facil pillar a alguien en una mentira si es la primera vez que la dice”.

3          Decir la verdad con apariencia engañosa: Las mentiras más difíciles de pillar son aquellas que en realidad no lo son. Se está diciendo la verdad  pero de una forma que lleva a una impresión falsa. Técnicamente, es sólo una prevaricación, podríamos decir la mitad del pecado. Un estudio realizado en 1990 en la ciudad de Nueva York sobre mentirosos patológicos mostró que aquellos que podían evitar que se les siguiese interrogando sobre el tema tuvieron más éxito en su engaño.

4          Saber objetivos: Los buenos mentirosos suelen ser buenos comunicadores: tienen la capacidad de entrar en la cabeza del oyente. La empatía no sólo da las pistas de lo que el sujeto quiere oír, también ayudará a evitar pisar terrenos pantanosos que pueden despertar sospechas. “Para que una mentira sea creíble, es necesario tener en cuenta los aspectos del objetivo”, dice Carolyn Saarni, co-editor del libro “Lying and Deception in Everyday Life” (La mentira y el engaño en la vida cotidiana). Sea consciente de intereses y actividades para poder conocer las pistas adecuadas.

5          Tener las cosas claras: “Uno de los problemas para tener éxito en la mentira es que es un trabajo duro”, dice el psicólogo Michael Lewis. Eso significa que deben tenerse en cuenta los detalles. Escriba notas si es necesario. “Una de las cosas que dificulta el triunfo es que la gente suele dar una información distinta a diferentes personas, lo que facilita que pueda  hablarse y compararse el tema a posteriori”, dice la doctora Gini Graham Scott, autora de “The Truth About Lying” (La verdad sobre la mentira).

6                    Estar atento: “Cuando estoy tratando de atrapar a un mentiroso, observo lo comprometido que está en lo que me está diciendo”, dice el sargento John Yarbrough, experto en interrogatorios de la oficina de homicidios del Departamento del Sheriff de Los Angeles. “Si acuso a alguien de mentir y no está muy comprometido con la declaración que acaba de hacer, se encienden sus luces rojas”.” Una de las razones que hace más malos mentirosos es que lo encuentran una actividad profundamente desagradable. El miedo y la culpa son evidentes en sus expresiones faciales por lo que desean que el proceso sea lo más rápido posible, mostrando un gran alivio cuando el interrogador cambia de tema. Ese es un claro indicativo. Los buenos mentirosos, por otra parte, en realidad disfrutan durante el proceso de engañar a otras personas. “El mejor mentirosos no muestran ninguna vergüenza ni remordimiento, porque no lo siente”, dice Cohen. “Experimentan una emoción muy activa al engañar a los otros. Son buenos haciéndolo y disfrutan del desafío”.

7                    Cuidado con las señales: Es creencia popular que la gente al decir una mentira suele estar inquieta, se toca la nariz, tartamudean y evita el contacto visual. No obstante, investigaciones demuestran que no es así.  En un estudio que Feldman realizó en 1999 a estudiantes de secundaria, verificó que las señales no verbales fueron fundamentales para determinar quién tuvo éxito con sus mentiras en el sentido de que “Los mejores tenían un mayor control sobre sus señales no verbales, cosas como la cantidad de contacto visual y sus gesto”, dice.

8                    Subir la presión: Si el objetivo se han convertido en sospechoso, es hora de elevar la apuesta emocional. “Los mejor mentirosos son manipuladores innatos”, dice el sargento. Yarbrough. Cita como ejemplo la escena de interrogatorio en “Instinto básico”, donde Sharon Stone declara en la estación de policía y emplea técnicas de distracción con el fin de manipular a los interrogadores con ayuda de la excitación sexual o emocional para distraerlos”.

9                    Contraatacar: Como la mayoría de nosotros decir mentiras nos hace sentir incómodos. “Tal incomodidad puede utilizarse a favor de la mentira”. “ A menudo verá a políticos responder a una acusación con agresión”, dice Stan Walters, autor de “The Truth About Lying: Everyday Techniques for Dealing with Deception” (La verdad sobre la mentira: Técnicas cotidianas para tratar con el engaño”). “Lo que hacen es desviar las críticas del tema, así que se ven obligados a aplicar sus recursos en vistas a luchar en otros temas.

10                Negociación: Incluso pillado en pleno engaño, a menudo los mentirosos pueden escapar de lo peor usando un proceso llamado negociación. “Suavizar, aliviar o eliminar por completo los sentimientos de responsabilidad de la mentira”, puede disminuir la responsabilidad de la culpa y la ira que implica, encontrando una mejor salida”, explica la investigadora María DePalma.

Vía: Psychology Today

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