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¿Celos enfermizos?

¿Celos enfermizos?

celosLa mayoría de las personas que los han sufrido celos, describen a ese “monstruo de ojos verdes” como el sentimiento más doloroso que han experimentado jamás y aunque, por lo general, permanece dentro de nosotros y no cruza el límite hacia la acción violenta, nadie se da cuenta de hasta dónde puede llegar la fuerza destructiva de los celos.

Los celos residen en algún lugar entre la salud mental y la locura, aunque, en ocasiones, pueden ser tan excesivos que no es necesario ser un experto para calificarlos de patológicos.

Te preguntarás ¿dónde terminan los celos normales y empiezan los patológicos?, ¿dónde está el límite? Es importante diferenciar los que pueden ser “normales” de los “delirantes”. Los primeros tienen una base de amenaza real, mientras que los segundos persisten a pesar de no existir indicio alguno o probabilidad de peligro para una relación.

La mayoría de los profesionales con dedicación especializada hacia este problema coinciden en que los celos pueden variar en su nivel de patología que va desde los celos normales hasta los delirantes.

En este último caso, cuando una persona cree equivocadamente que su compañera/o sentimental no está siendo sincero, inicia una serie de acciones para encontrar evidencias que confirmen sus sospechas, llegando a conclusiones erróneas y obsesivas sobre acontecimientos u objetos que cree lo corroboran y, por supuesto, ni siquiera existen. Los celos se basan en el anhelo de poseer íntegramente al ser amado, al objeto de deseo y excluir todo rival. Los estudiosos del tema no han llegado a un consenso, aunque existen pistas que te ayudarán a reconocerlos:

  • La persona que siente este tipo de celos suele primero impedir por todos los medios a su alcance, que su pareja establezcan cualquier tipo de vínculo emocional con otros, incluso con la familia.
  • Su comportamiento es rígido y controlador.
  • Su deseo es poseer al ser amado ya que de lo contrario piensa que su vida será insoportable.

Por lo que:

  • Empezará a fiscalizar los movimientos y actividades de la pareja.
  • Controlará sus llamadas telefónicas, mensajes y correos electrónicos en busca de “pistas”
  • Investigará incluso en sus pertenencias personales.
  • Sospechará cada vez que la pareja hable con alguien del sexo contrario o considere que se le presta demasiada atención.
  • Sentirá un miedo incontrolable a perder a su compañera/o.

Este sentimiento suele ir acompañado de una fuerte inseguridad y baja autoestima que puede incluso derivar en hostilidad en algunos momentos y depresión en otros. La persona necesita imperiosamente saberse destinatario del amor del otro.

En las mujeres:

Los celos son una emoción instintiva que surge con mayor frecuencia en mujeres cuando no se sienten lo suficientemente dignas de conservar un afecto o respeto por sus propios méritos.
A menudo la falta de autoestima origina este tipo de emociones y las limitaciones que implica hacia relaciones en general y hacia la pareja que van a dañar más que a protegerlas.

En los hombres:

Los celos tienen que ver con la posesión, con aquello que se siente como personal y privativo, del mismo modo que una persona se relaciona con sus propiedades o sus adquisiciones materiales. El pensamiento de que la persona puede escapar de nuestra influencia y de nuestro lado para irse con un mejor postor.

La infidelidad de la mujer es para el hombre un temor atávico que es anterior a ganarse su confianza y que, según algunos entendidos, podría  asentarse en la incertidumbre de su transmisión genética y el interés enfermizo por los otros como proyección.

Hazte estas preguntas y contéstalas con sinceridad:

  1. ¿Te sientes celosa de absolutamente todas las personas que se acercan a tu compañero?
  1. ¿Ese sentimiento se presenta cuando piensas que quizá la pareja le está prestando demasiada atención?
  1. ¿Te molesta que tu pareja mencione a alguien aunque no se vean justificados ninguno de estos sentimientos?
  1. ¿Te comparas constantemente con otras mujeres?

Tus respuestas te proporcionarán las razones y las causas. Si no son razonables, ahí ocurre algo y debes trabajarlo.

¿Cómo puedo controlar este sentimiento?

Si reconoces estos signos, haz un examen de las raíces de estos sentimientos y te será más fácil controlarlos y cambiar tu comportamiento. El enfrentamiento con experiencias emocionales difíciles siempre nos ayuda a crecer como persona y a comprender el complicado mundo de nuestras relaciones y de la pareja.

¿Hacemos un ejercicio práctico?

  • Trata de recordar el momento en que conociste a tu pareja y el sentimiento que experimentaste.
  • ¿Qué fue lo primero que captó tu atención?
  • ¿Qué fue lo que te hizo pensar (en aquel momento y tiempo después) que te hallabas ante la persona con la que querías pasar el resto de tu vida?
  • ¿Qué te aportó esa relación?:
    • ¿Un sentimiento de seguridad?,
    • ¿ser respetada y escuchada?
    • o ¿sentirte deseada y amada?

Ahora, pasa al presente y considera cuál es el componente básico de tus celos (el pensamiento más doloroso que acude a tu mente: sentirte abandonada, excluida, humillada, vergüenza, pérdida de estabilidad emocional o social, de autoestima, etc.)

Una vez identificada la base de tus celos, debes preguntarte por qué respondes de la manera en que lo haces. ¿Estás sensibilizada hacia ese asunto en particular o experimentas una amenaza real de pérdida de la relación? Después de clarificar qué experimentas y por qué, puedes empezar a examinar tus opciones. Algunas de ellas pueden ser:

  • Mejorar tu imagen para sentirte bien contigo misma y adquirir seguridad
  • Vigilar tu autoestima
  • Educar y controlar tus emociones
  • Valorar y cuidar tus amistades

Algunas personas intentan evitar a la persona de la que están celosas o bien analizar de nuevo la situación: qué está pasando, qué lo originó y por qué le está afectando. Evitar nunca es bueno.

Otras se sienten críticos contra sí mismos por el hecho de estar celosos e intentan encontrar razones para dejar de estarlo. Sólo consiguen confusión.

Los hay que intentarán devaluar la relación mediante el pensamiento de que “no vale la pena”, con lo cual sólo conseguirán que la decisión se  le vuelva en contra y cause  decepción.

Quizá la mejor forma es la de comunicar el sentimiento, tarea nada fácil para algunos pero que ayudará a reducir su intensidad. Si resulta, además de mejorar la relación en la mayoría de los casos hará que ésta crezca y facilitará un cambio en la forma en que se percibe el comportamiento de los demás. Al comunicar el sentimiento de una forma constructiva verás que las otras personas lo entienden y, a menudo, generará una relación de empatía contigo y te ofrecerán una gran sensación de alivio. Incluso pueden cambiar su conducta hacia ti para ayudarte a no sentirte celosa nunca más.

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Crisis de pánico: preguntas frecuentes

Crisis de pánico: preguntas frecuentes

"Despersonalizada" Fotógrafa Marta Arranz

"Despersonalizada" Fotógrafa Marta Arranz

 

 

1.- ¿ Qué es una crisis de pánico?

 Las crisis de pánico son períodos de miedo o malestar intenso en los que al menos cuatro de los siguientes síntomas aparecen súbitamente y alcanzan gran intensidad en los diez minutos que siguen al comienzo del ataque:

-          Taquicardia., sudoración, sensación de ahogo, mareo, sofoco, temblores, náuseas, hormigueo, despersonalización (sentirse fuera de uno mismo), sensación de irrealidad, escalofríos o acaloramientos, miedo a perder el control, a estar sólo, a volverse loco o a morir.

2.- ¿ Con qué frecuencia pueden aparecer las crisis de pánico?

a)      De manera inesperada: la persona no relaciona la crisis con ningún desencadenante situacional claro. Ej. De repente cruzando una calle.

b)      Determinados por la situación: Las crisis aparecen cuando la persona se expone o anticipa una situación o estímulo desencadenante. Ej. En un ascensor, ante un perro, ante la sangre,…

c)      Predispuestos situacionales: Son situaciones en las que son más frecuentes que se den las crisis, pero no están totalmente asociadas a éstas. Ej. En el supermercado, en el autobús….

 

3.- ¿ Cuál es el perfil de personalidad de las personas que padecen crisis de pánico?

     Es más frecuente en mujeres que en hombres (2:1), y aunque las edades varían mucho acostumbra a darse más entre los 18 y 40 años.

     Acostumbra a darse en personas con un rasgo marcado de ansiedad, tendencia a preocuparse excesivamente, que presentan dificultad en expresar sus derechos o les cuesta decir que no, que les cuesta valorarse y con pocas estrategias para afrontar el estrés.

4.- ¿Cuáles son las causas?

Los motivos por los cuales una persona llega a padecer crisis de ansiedad son varios y normalmente están relacionados entre sí:

-          Acontecimientos estresantes de vida, por ejemplo pérdida de trabajo, duelo por un familiar, aborto, separación, conflicto interpersonal, etc.

-          Experiencia traumática directa en situaciones temidas (accidente, atraco, desmayo) u observación de la experiencia de otra persona.

-          Características personales: mayor vulnerabilidad al estrés, falta de asertividad, etc.

-          Factores biológicos: cambios hormonales, predisposición a tener sensaciones corporales más intensas, frecuentes y/o duraderas.

-          Factores médicos, por ejemplo problemas del tiroides, asma, hipoglucemia.

-          Otros factores: consumo de drogas, ingestión de excitantes, fatiga, insomnio crónico, calor.

    Independientemente de cómo empezó el problema;  cuando una persona desarrolla una crisis de pánico, el propio miedo a volver a experimentarla en un futuro y la preocupación que le genera  ya es un motivo para empezar el bucle del “ miedo al miedo

5.- ¿ Cuál es el tratamiento más adecuado?

  De cara a manejar   las crisis de pánico y reducir así la sintomatología, el primer paso es lo que se conoce como terapia cognitivo-conductual. El objetivo es que la persona aprenda recursos para aprender a controlar la ansiedad. Entre las diferentes técnicas se suele aplicar: reeducación de la ansiedad,  técnicas de respiración controlada, relajación, control de pensamientos negativos, etc.

Por otra parte, en la terapia psicológica se profundiza en que pautas y actitudes debe cambiar la persona para no seguir generando esas crisis, como averiguar que conflicto/s personales e interpersonales no resueltos,  las producen y ayudan a cronificarlas. 

Tratamiento Crisis de Pánico en Barcelona
Psicólogos clínicos especializados en
Trastornos de ansiedad.

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