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La obsesión por nuestra estética

Promociones en las peluquerías para un corte y peinado. Un descuento con cinco sesiones en centros de depilación láser. La opción entre depilación láser y fotodepilación. Cirugía estética para operarse la nariz, el pecho o quitarse varios kilos de más. Y en cualquier revista o pasarela verás a las chicas más delgadas del mundo. Todo indica que la obsesión por el físico ha llegado a un nivel extremo que afecta seriamente nuestra salud y que puede incluso llevarnos a la muerte.

La televisión nos trae en imagen a las celebrities más hermosas del mundo, y en programas tales como America’s Next Top Model se premian a las más guapas. Resulta imposible, por ende, no fijarnos en nuestra imagen y preocuparnos por mejorarla. Pero no existen inconvenientes en hacer ejercicio y cuidar nuestra dieta para no pasarnos el día entero consumiendo bollos y hamburguesas. Sin embargo…

La obsesión por estar tan delgadas como las supermodelos de la televisión o las cantantes modificadas en las revistas con el programa Photoshop pueden llevarnos a sufrir de anorexia, un trastorno de la alimentación en el que la persona adelgaza drásticamente a través del ayuno y se encuentra gorda a pesar de que es extremadamente delgada. Otro trastorno, la bulimia, es similar pero la diferencia es que el afectado come y posteriormente vomita.

Un trastorno muy diferente es el de la vigorexia, que provoca en la persona el deseo de realizar ejercicio continuamente para ganar más musculatura. Depresión, disfunción sexual, infertilidad, cáncer de próstata, son sólo algunas de las posibles consecuencias.

La cirugía estética trae consigo diversos problemas. Una cicatrización difícil, los problemas psicológicos o emocionales que ello conlleva, fiebre, infecciones, coágulos de sangre, hemorragias, y el médico también puede cometer algún error. Podemos llegar incluso a tener un resultado totalmente asimétrico. Los traumas psicológicos que todo esto acarrea pueden llegar a ser tremendos.

Como soluciones existen el plan de recuperación de peso, psicoterapia, medicación o incluso medidas hospitalarias. Y, sobre todo, amarnos a nosotros mismos.

IMÁGENES: rumbony.com, antxoa.com, exploralasalud.com

Por Irene Solaz Velázquez

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Consejos para una primera cita

Consejos para una primera cita

Una primera cita es la oportunidad para conocer a alguien y comprobar si surge un flechazo. ¿Cuántas de nosotras hemos vivido experiencias poco agradables en el amor y hemos sentido cómo se nos ha roto el corazón mientras que las ilusiones se han ido desvaneciendo? Siempre vamos a tener nuevas oportunidades para conocer al hombre que puede ser el de nuestros sueños, y en una primera cita podríamos conocer a la persona a quien siempre hemos buscado.

Para que una primera cita empiece y finalice bien, es importante tener en cuenta varias indicaciones. En primer lugar, no deberá durar más de dos horas. Podemos calcular que pasaremos entre una y dos horas con él, pues se trata de un pequeño encuentro en el que nos daremos a conocer y, si la primera impresión es buena, siempre podemos tener una segunda cita. Es recomendable que, cuando vayamos a acordar el segundo encuentro, dejemos pasar al menos tres días desde la primera cita, o de lo contrario daremos a entender que nuestro interés por él es demasiado excesivo.

¿Dónde podemos tener este primer encuentro? Es preferible elegir un bar en el que poder hablar tranquilamente y sobre todo tener en cuenta que, si tomamos una bebida alcohólica, debe ser una ¡y no 5! No sería una buena imagen emborracharse en la primera cita. Probablemente otra de las dudas que te surgirán será de qué hablar durante la cita, y lo que tienes que tener en cuenta es que no quedará bien si hablas todo el tiempo de ti misma, ni mucho menos de tu antigua pareja. ¡Queda prohibido hablar de tu ex! Sentirá que estás comparándole con él.

Pásatelo bien y trata de hacerle reír. Escucha más de lo que hables, e interésate por su vida y por sus hobbies. Puedes decirle que te lo estás pasando bien, pero sin excederte: no deberás halagar su personalidad, su físico…

Y un último consejo…. ¡no llegues tarde! La puntualidad es fundamental sobre todo en una primera cita, pues es la muestra número uno de respeto.


IMÁGENES: Radio.Studio92, Telecinco.es, magazine.deellas.com

Por Irene Solaz Velázquez

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¿Por qué rompen las parejas en verano?

¿Por qué rompen las parejas en verano?

Lo cierto es que tres de cada diez parejas deciden durante el verano que ya no desean estar juntas. Esto es sorprendente si tenemos en cuenta que las vacaciones deberían ser las mejores semanas del año y sobre todo las más divertidas y llenas de ilusiones. ¿Por qué se separan las parejas en verano? El motivo es sencillo: durante el resto del año ambos se encuentran ocupados con los estudios o con el trabajo y tienen poco tiempo para estar juntos. Los fines de semana, algún día entre semana y poco más. La rutina y la vida tan ocupada que llevamos nos hace pensar que nuestra relación va bien. Sin embargo, cuando pasamos las 24 horas del día junto a nuestra pareja durante las vacaciones, nos damos cuenta de que tienen algunos defectos de los que no sabíamos absolutamente nada.

También puede ocurrir que nuestra decisión ha sido pasar las vacaciones por separado, con nuestra familia o amigos en vez de con la pareja. En este caso, puede suceder que conozcamos a otra persona, a un amor de verano. También puede ocurrir que temamos que nuestra pareja encuentre a otra chica, y caigamos en el error de llamarle excesivamente y preguntarle qué ha hecho a cada hora.

Muchas parejas se ilusionan con las vacaciones veraniegas y piensan que serán los días más felices de su vida. Cuando comienza el verano y se dan cuenta de que no saben qué hacer con su pareja, se desilusionan.

¿Soluciones? Existen muchas formas de conseguir que nuestra relación no termine como el 30% de las relaciones sentimentales en España. En primer lugar, es importante no idealizar las vacaciones, y comentar con nuestra pareja qué queremos hacer durante esas semanas. Entre los dos se pueden elegir diversos planes, y sobre todo cumplir ambos en vez de tener el verano con el que sueña sólo una parte de la pareja. Si tú quieres ir a la montaña y tu pareja desea bañarse en la playa, ¿por qué no escogéis un lugar en donde podáis ir a los dos?

Si tu pareja va a estar lejos durante el verano, no le llames con tanta frecuencia y confía en él. Lo agradecerá y sobre todo te echará de menos durante las vacaciones, ¡y tendrá más ganas que nunca de verte!

Intenta comprender a tu pareja y solucionad juntos todos los problemas que puedan surgir a lo largo de estas semanas. La convivencia dificultará vuestra relación si no estáis acostumbrados a pasar tanto tiempo juntos, pero con la comunicación en pareja, la paciencia y el respeto podréis reír después de haber solucionado juntos cada problema, y hacer que estas vacaciones sean el verano de vuestra vida.

IMÁGENES: definicionabc.com, holanda.pordescubrir.com, definicionabc.com

Por Irene Solaz Velázquez

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Adicción al trabajo

Adicción al trabajo

Es curioso pero, después de que el movimiento obrero finalmente consiguiese las 8 horas laborales para que los obreros en España disfrutaran de su merecido tiempo libre junto a sus seres queridos, ha surgido una adicción al trabajo capaz de eliminar radicalmente el tiempo de ocio. Muchos españoles hacen del trabajo su vida y, a pesar de dedicar horas extra para el bienestar de su familia, lo que no comprenden es que a su familia le es indiferente el dinero si lo que no recibe en casa es cariño.

Considerarlo un problema puede ser a veces difícil porque el trabajo en sí es positivo, al ser un compromiso necesario para triunfar en esta vida. Nadie duda, en cambio, de que un adicto al alcohol o un ludópata necesita ayuda. Pero la adicción a trabajar no es sólo un problema, sino un problema grave. Los afectados se encuentran frecuentemente con reproches por parte de su familia, que asegura que trabajan demasiado. Se encuentran con que de repente van perdiendo a sus amigos. Su vida entera gira en torno al trabajo, y dejar la empresa para llegar a casa con la familia puede resultar una agonía puesto que les invade la culpa. Incluso el tiempo libre les parecerá una pérdida de tiempo que no trae consigo nada bueno.

La ansiedad invade por completo al trabajador, quien se encuentra muchas veces haciendo varias tareas a la vez y pierde el control al darse cuenta de que no tiene suficientes horas en el día. Lleva sus carpetas a casa para seguir trabajando incluso durante los fines de semana y, si su hora de salida es a las 20:00, casi siempre sale de la oficina mucho más tarde. Su agenda se llena cada día, y de tantas tareas que pretende llevar a cabo olvida fácilmente algún detalle que otro.

¿El perfil del adicto al trabajo? Existen más casos de hombres que de mujeres, y suelen tener entre cuarenta y cincuenta años.

Es fácil comprender el porqué de la infelicidad del que padece una adicción al trabajo. El estrés es un problema diario, y suelen alejarse de su exterior para pensar y hablar únicamente del trabajo y padecer dolores intensos de cabeza y una mayor posibilidad de sufrir un ataque al corazón. Si este verano las vacaciones suponen para ti la cuenta atrás para el retorno a la oficina, y no sabes qué hacer con tu tiempo libre salvo pensar en el trabajo, debes comprender que el éxito profesional no lo es todo para ser feliz. Nadie tiene la obligación de ser perfecto, y en cambio todos nos merecemos disfrutar de nuestra familia y amigos, especialmente cuando se trata de los fines de semana y de las vacaciones veraniegas que por fin han llegado. Tus hijos necesitarán dinero para sus estudios, pero más que eso necesitarán de tu apoyo y de tu presencia.

El primer paso es reconocer el problema como tal; después, buscar ayuda de quienes puedan ofrecérnosla, realizar actividades con nuestros seres queridos y reducir poco a poco las horas diarias que dedicamos al trabajo.


IMÁGENES: iowa.com, maciejgruszecki.com (Flickr), Joakim K E Johansson (Flickr)

Por Irene Solaz Velázquez

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Los problemas de comunicación en una pareja

Los problemas de comunicación en una pareja

“No quiero discutir contigo”. ”Tonterías, exageras las cosas”. “No quiero escucharte ni hablar de esto ahora mismo”. “No, no me pasa nada. Todo está bien, cariño”. Frases como estas indican que existe un problema de comunicación en la pareja, y al no ser que se corrija no habrá vuelta atrás y la relación estará destinada al fracaso. El diálogo en una pareja para expresar las inquietudes, los miedos, lo que nos gusta o no de nuestro novio y de nuestra relación, son indispensables.

Pero nada de gritos ni de críticas. Si tu pareja no se comunica contigo ni te cuenta sus sentimientos, habría que analizar si nuestro comportamiento cuando lo hace es el óptimo. En vez de hablar tranquilamente, ¿te pones nerviosa cuando te comenta algo que le gustaría mejorar de la relación? La comunicación debería basarse en la tranquilidad y en el respeto mutuo en vez de aportar acusaciones a la conversación. No utilizaremos frases tales como “eres un celoso” o “no tienes ni un detalle conmigo”, sino “no me gustó aquella vez en la que te enfadaste porque salí con mi amigo” o “preferiría que de vez en cuando me llamaras al móvil mientras estás de vacaciones”. Hay que decir todo lo que sentimos, escucharnos y tener en cuenta ambos puntos de vista.

¿Cómo conoceremos a nuestra pareja si no se abre y no nos cuenta qué piensa de la relación o qué le incomoda de nuestro comportamiento? En un noviazgo compartimos nuestras vidas y por lo tanto nuestros sentimientos, como si fuésemos una persona únicamente.

No saques conclusiones ni imaginaciones disparatadas antes de hablarlo primero. No pienses que te fue infiel ni que ha dejado de quererte, hasta hablarlo frente a frente. Y en cuanto haya algo de la relación que no te convenza del todo, o un comportamiento suyo con el que no estés de acuerdo, dilo. Que no falte la comunicación.

Si tu pareja nunca te dice que echa en falta más viajes o planes inesperados, llegas a pensar que nunca te contó cómo se sentía y que nunca le conociste. Si le preguntas por qué no quiere acompañarte a una cena con tus amigos y te responde con frases tales como “porque no” o “no insistas, he dicho que no”, te mereces conocerle y saber cómo piensa, pues nadie es adivino en esta vida.

Evitar una discusión sólo llevará a la falta de comunicación, mientras que una pareja debe trabajar su relación día a día y tener voluntad, por ambas partes, para entenderse el uno al otro. Sentándose a hablar, explicando lo que cada uno desea mejorar, es la única forma de que la relación sea sana.

Si tu pareja sigue sin contarte sus miedos y lo que no le gusta de vuestra relación, tarde o temprano llegará a su fin. No se puede ser feliz en una relación en la que una parte de la pareja se niega a solucionar los problemas y a reconocer que existen. Los problemas no desaparecen, sino que permanecerán ahí y se harán cada día más grandes.

En una relación siempre existirán problemas puesto que no hay nadie 100% compatible, pero es imprescindible tomar decisiones y comunicar qué queremos hacer y qué no, qué nos gusta y qué nos desagrada. Dar la razón a la pareja como si no existiese ningún problema, sólo llevará a que la relación viva un fracaso.

Ya lo decía Paulo Coelho:

Un matrimonio mayor desayunaba el día de sus bodas de oro. La mujer untó mantequilla en la corteza del pan y se la ofreció al marido, quedándose ella con la miga. -Siempre quise comerme la mejor parte –se dijo a sí misma, -pero le quiero, y durante estos cincuenta años procuré controlarme, y le daba siempre la miga. Pero hoy quiero darme este gusto.

Para su sorpresa, en el rostro de su marido se abrió una gran sonrisa:
-Gracias por este regalo. Durante cincuenta años siempre quise comerme la corteza, pero como te gustaba tanto, nunca me atreví a pedirlo, para mantener la armonía de nuestro matrimonio.

IMÁGENES: Ledovargas.wordpress.com, irresponsabilidad.blogspot

Por Irene Solaz Velázquez

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Pasos para superar el dolor de una ruptura

Pasos para superar el dolor de una ruptura

Todos hemos pasado por una ruptura sentimental alguna vez en nuestra vida, y sabemos lo complicado que es dejar de llorar y creer que de verdad alguna vez volveremos a amar. Romper con tu pareja ha sido el motivo de que cada noche sufras insomnio al deprimirte y recordar todos los besos que no os volveréis a dar, aquellos paseos por el Retiro que no se repetirán, las risas y unas promesas de un futuro juntos que desgraciadamente no se van a cumplir. Y le echarás de menos, mucho de menos. Pero martirizarte con su recuerdo mientras lloras en tu habitación va a mantener alejada la felicidad que te mereces.

Las primeras semanas sin tu pareja van a ser las más complicadas, porque de repente te encontrarás con que si te sucede algo y normalmente se lo dirías antes que a nadie, en este caso ya no podrás. Te encontrarás con que el peluche que te regaló y que aún conservas en tu cama te recuerda que no volveréis a repetir esas primeras citas mágicas y esos detalles de amor. Te encontrarás con que aquel libro de nombres que te dio por tu cumpleaños ya no lo podréis usar para el futuro, como habíais planeado.

Pero superar una ruptura va a ser imposible si nos aferramos a los recuerdos del pasado, y en casa sin hacer nada no tendremos otra cosa en la que pensar. Esta etapa será mucho más llevadera al salir de casa y realizar todas aquellas actividades que nos hacen felices, como correr, nadar, salir con los amigos, ir de compras o apuntarte a aquel curso de cocina del que siempre quisiste aprender.

No hables con él, por más que sientas que le necesitas. Tómate unas semanas para estar alejada, y sobre todo no sueñes con una reconciliación, pues así no podrás recuperarte. No le llames. Estas semanas te ayudarán a reflexionar, y más adelante podrás mantener una buena amistad con tu ex.

No te culpes a ti mismo, porque no fue tu culpa. Una relación es de dos. No pienses que podrías haber sido mejor en la cocina cuando le preparabas la cena, o mejor y más atento en la cama. Si la relación llegó a su fin, fue por algo, y no porque le pusieses poca dedicación. A veces, por más que nos esforcemos, debe terminar, y plantearnos “si tan sólo hubiese…” no va a arreglar el problema.

Acepta la ayuda de tu familia y amigos, y habla con ellos todo lo que puedas. Lo último que hay que hacer en estos casos es estar solo.

No comiences una nueva relación enseguida, pues esto no te ayudará ni a ti ni a la otra persona. Aunque un clavo saca a otro clavo, ahora es el momento de estar a solas y afrontar la soltería, sacando algo bueno de ello y creciendo como persona.

Los restaurantes donde solíais cenar, aquellas canciones de Amaral que disfrutábais en un concierto y que tal vez suenen en la radio, la plaza donde confesásteis por primera vez querer estar juntos para siempre y aquel parque por el que siempre pasábais para ir al cine te van a recordar a él. Y tienes derecho a desahogarte. Llora, grita, recuerda y llora mucho más. No dejes nada dentro, pues eso alargaría drásticamente la etapa por la que estás pasando.

Arréglate y piensa en positivo. Lo creas o no, ayuda verte bien y darte cuenta de que no te faltan los ánimos para seguir adelante lo mejor que puedas.

Escribe, ya sea una carta o un diario. Escribe todo lo que sientes. Y sobre todo, no dejes de creer en el amor, inténtalo de nuevo cuando te sientas completamente preparado para vivir una nueva experiencia, e inténtalo con todas las ilusiones y ganas que pusiste en tu relación anterior.


IMÁGENES: Stumbleupon, Honikum (Flickr), fineartamerica.com

Por Irene Solaz Velázquez

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¿Dibujas en las reuniones o al teléfono?

¿Dibujas en las reuniones o al teléfono?

En ocasiones, hacemos pequeños esbozos  mientras atendemos al teléfono o asistimos a una reunión algo larga lo que nos ayuda a relajarnos o ¿quizá estamos exteriorizando nuestros pensamientos? Averígualo aquí localizando a través de estas breves referencias el dibujo que sueles repetir:

Ángel

Lo suelen dibujar almas amables y sencillas. Puede denotar preocupación por asuntos religiosos o desencadenada por un acontecimiento luctuoso reciente.

Animales

Por lo general refleja la idea que el artista tiene de sí mismo. Si se trata de un animal doméstico puede indicar cierta indefensión. Si se trata de un animal salvaje puede utilizarse para transmitir deseos de aventura.

Avión

Necesidad de escapar o de trasladarse. Quizá se podría arreglar con un pequeño viaje  o simplemente uno imaginario.

Barquito

Simbolismo femenino que a menudo significa la necesidad de ser alimentado y abrazado.  Sobre aguas tranquilas, indica un sentido de seguridad, en aguas turbulentas transmite ansiedad producido por una figura femenina (¿quizá la madre?)

Coche

Progreso y confort.

Corazones

A menudo lo realizan adolescentes. Corazones dentro de corazones indica el deseo de expresar afectos. Cuando un corazón se enlaza con otro aunque significa un contacto amoroso, el artista muestra capacidad para la empatía. Un corazón traspasado por una flecha denota “penas de amor” o lamento.

Flechas

Denotan atención hacia donde señalan.  Ambición.

Manzana

Signo de sabiduría, paz, conocimiento y fertilidad. Tiene también otro lado de engaño (Adán y Eva, reina malvada de Blanca Nieves).

Margarita

Es el símbolo del afecto, belleza y generosidad, aunque su vida es breve.

Mariposa

Símbolo de transformación. Los niños utilizan este símbolo como forma de mejorar las cosas.

Pájaros

Representa ideas e ideales. Si se trata de una bandada, van dirigidos a los amigos. Alejándose significa deseos de libertad. En solitario puede representar a una persona en la vida del dibujante.

Peces

Puede referirse a paz o procreación.

Pelota

Alegría, despreocupación. Si va a lanzarse una pelota pequeña mirar hacia adónde va. Si está desinflada, frustración.

Puente

Indica una fuerte tendencia a conectar y a resolver problemas.

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La adicción a las compras

La adicción a las compras

La oniomanía, o la adicción incontrolable a volver a casa con decenas de bolsas de Zara Home y de Mango, no sería un problema serio si tan sólo tuviésemos una cifra ilimitada de dinero o si este hábito no supusiese, lo queramos admitir o no, vacíos que intentamos llenar. Por más que nos reiteren los puntos negativos del consumismo, nos rodean marcas y en las revistas cada temporada hay tendencias nuevas.

Por lo general, la adicción a las compras viene ligada a problemas con familiares, amigos y pareja. Tiene como proceso planear las compras que realizaremos y el sentimiento de felicidad mientras adquirimos productos y nos olvidamos de todos nuestros problemas, seguidos por el sentimiento de culpa y de desilusión después de ir de compras. Pensábamos que, al comprar, nos sentiríamos mucho mejor, pero esta sensación termina enseguida y el efecto contrario surge. Lejos de sentirnos mejor con nosotros mismos y de ser más felices, tenemos los mismos problemas y, además, una deuda o la inquietud de saber que no vamos a llegar a fin de mes. Esta desilusión y sentimiento de vacío una vez hayamos terminado de comprar -por lo general, lo haremos solos-, viene acompañada por un nuevo plan que haremos: la próxima compra, y decidir qué adquiriremos.

Suelen ser mujeres, suelen acumular una cantidad extraordinaria de ropa en su armario que muy probablemente ni siquiera hayan tenido la oportunidad de estrenar todavía, y suelen ocultar su problema escondiendo todas estas camisetas y vestidos.

La felicidad al adquirir un nuevo producto se convierte en la indiferencia una vez lo tengamos en casa. Las mujeres tienden a comprar ropa, maquillaje y decoración para el hogar, mientras que los hombres prefieren los libros y CDs. Sentimos que, a pesar de todas nuestras compras, no tenemos suficiente y necesitamos más. Cada vez queremos más y más, y con un dinero del que ni siquiera disponemos.

¿Crees que puedes padecer esta adicción? Pide ayuda a un médico y sobre todo intenta ir de compras sin tu tarjeta de crédito, sólo con el dinero en efectivo, pues esto impedirá que quieras gastar más de lo que puedes. También es aconsejable que, en vez de comprar solo, lo hagas en compañía de personas que no tengan el mismo problema y que estén dispuestos a ayudar.

Si te sientes con ansiedad, organiza otras actividades en vez de salir de compras para tranquilizarte. Un buen paseo o tomar un café con los amigos pueden ayudar. Y, si vas a comprar, haz una lista de todo lo que quieres adquirir y compra sólo lo que se encuentre en la lista, para no quedarte sin dinero.

¿Siempre o casi siempre sientes la necesidad de comprar? ¿Vas frecuentemente de compras? ¿Te sientes culpable después de haber comprado algo innecesario? Entonces, el problema es la oniomanía.

Curiosamente, Shakira confiesa ser una víctima de esta adicción, y a pesar de sentirse culpable reconoce que con el consumismo crece la economía y que, por lo tanto, las compras tienen algo de positivo. Pero, ¿ayudan realmente a la persona que, por más que compra, no consigue ser feliz?

IMÁGENES: Enric Monté (flickr), multiplicalaluz.net, Joe Lomas (flickr)

Por Irene Solaz Velázquez

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La tiranía del culto al cuerpo

La tiranía del culto al cuerpo

Libro La tiranía del culto al cuerpo Que le damos al cuerpo una importancia exacerbada, hasta el punto de olvidar quiénes somos y por qué tenemos un cuerpo, es más que evidente en un medio como este en el que hablamos a diario sobre cómo mejorar nuestra imagen.

Por ello, es bueno cada tanto reflexionar para tomar una perspectiva más amplia de lo que significa relacionarnos con nuestros cuerpos y con los de los demás de manera saludable. La tiranía del culto al cuerpo plantea esta reflexión nada frívola sobre un tema que nos incumbe a todas. Un libro profundo, que sabe cristalizar con maestría las experiencias clínicas y antropológicas que combinan la rigurosidad de los datos, con una narración cautivante que invita a continuar su lectura, pese a que por momentos la dureza de lo expuesto llegue a incomodar.

La psicoterapeuta Susie Orbach, una de las psicoanalistas más renombradas del Reino Unido, nos propone un recorrido por testimonios de personajes e historias tan distantes entre sí, pero que comparten la indeleble marca que deja en la cultura y en los individuos el exacerbado culto a la imagen corporal. De este modo, en el ensayo podemos encontrar la historia de una mujer que aprendió a controlar con desmesura su dieta para contrarestar los excesos de su infancia y adolescencia, plasmados en malos tratos físicos y psicológicos. También se narra la historia de un hombre inglés que, por circunstancias familiares, pasó gran parte de su niñez con una tribu africana, adoptando sus costumbres y luego teniendo que readaptar su forma de relacionarse con su cuerpo a su vuelta a su inglesa civilización natal, moldeado esa experiencia con no pocas dificultades para adecuarse a la vida urbana trabajando en una oficina, sintiendo la opresión de los protocolos indumentarios y recurriendo para ello a prácticas heterodoxas para su nuevo entorno. También el libro da cuenta de patologías extremas, tales como las de un grupo de personas que anhela ser amputadas –algunas inclusive logrando su cometido-, creyendo que de ese modo se sentirán mejor consigo mismas.

Pero sin llegar a los extremos, estas amputaciones parciales no son nada inusuales si tenemos en cuenta el creciente número de intervenciones estéticas que se realizan en todo el mundo. Todos los días, cantidades ingentes de individuos acuden a los quirófanos para extirpar lo que ellos consideran sobrantes en caderas, muslos, abdomen y otras zonas del cuerpo.

Pero Orbach va más allá. Para el que pensaba que se trata de otro ensayo feminista, La tiranía del culto al cuerpo sorprende poniendo de manifiesto el furor de este culto en mujeres y hombres por igual. Cirugía plástica: rinoplastias, implantes de pechos y todo tipo de intervenciones reductoras y modeladoras, tradicionalmente atribuidas al público femenino, se combinan hoy con el uso de esteroides, inyecciones de botox, implantes en pectorales, alargamiento de pene y el uso de todo tipo de drogas para mejorar el rendimiento sexual, como es el caso del Viagra.

Para finalizar, la autora propone un acercamiento realista para acabar con la explotación comercial de nuestros cuerpos. Concebir el cuerpo como el lugar que habitamos y no como un objeto que debemos modelar a gusto de las industrias y los medios de comunicación. En definitiva, dejar de frustrarse y torturarse para alcanzar los cánones  de belleza patológicamente idealizados de nuestra cultura, para aceptar y disfrutar de nuestro cuerpo, celebrando la diversidad.

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El significado de tus garabatos

El significado de tus garabatos

He aquí una pequeña muestra de los que se suelen dibujar de forma inconsciente mientras, por ejemplo, esperas a que te faciliten un dato  por teléfono.  Observa si alguno de estos garabatos se parecen a los que tú haces:

Rejas  sobre objetos

Ansiedad, por lo general, producida por el objeto que se halla debajo.

Líneas fragmentadas que se diluyen

Podría indicar un problema neurológico. Hay, como mínimo, una falta de energía.

Guiones o líneas cortadas

Denotan una preocupación por uno mismo, no de una forma egocéntrica, sino por bienestar o salud.

Líneas sólidas y rectas

Indican determinación y decisión. También muestran agresión, especialmente cuando no se utiliza de forma rutinaria en dibujos infantiles.

Líneas quebradas

Gran energía y en general una señal de rabia o frustración. ¿Hacia dónde? Dentro de otra forma (como in círculo) indica un intento de contener la rabia. Situada fuera podría indicar un deseo de venganza.

Líneas gruesas trazadas hacia la izquierda

Se dice que es un signo de introversión.

Líneas quebradas que dejan marca en el papel

Pueden demostrar rabia y/o vanidad. ¿Hacia qué o hacia quién?, ¿quizá hacia uno mismo?

Líneas cortas y lanzadas

Denotan impaciencia o ansiedad nerviosa.

Líneas ascendentes y puntos

Se dibujan por aquellos que tienen grandes aspiraciones.

Círculos

Es un símbolo social. El círculo es el principio y el fin y puede simbolizar plenitud, realización y deseos de llenar un vacío.

Bucles

Los bucles amplios son una expresión de aburrimiento, mientras que los apretados (que se tocan unos con otros) se activan creando la necesidad de hacer algo interesante. Si aparecen encima de un dibujo puede denotar la tendencia a la preocupación.

Otro capítulo lo protagonizan los dibujitos propiamente dichos, pero eso es otra historia…

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La dependencia emocional

La dependencia emocional

Le llamas cada noche por teléfono para saber dónde está, qué hace y también con quién. Revisas su correo electrónico y los SMS que ha recibido cada semana. Dejas de lado a tus amigas porque el sábado prefieres tener una cita con él. Tal vez consideres que estos hábitos entran dentro de lo que se pueda considerar normal pero, muy por el contrario, todos los síntomas indican que hay de por medio una dependencia emocional.

La dependencia emocional es un trastorno de personalidad, un trastorno adictivo que nos impide imaginar nuestra vida si él no está. Tenemos un vacío que pretendemos llenar con su presencia. Necesitamos a la otra persona, y tememos perderle y caer en las consecuencias de la soledad.

Una de cada diez personas lo sufre, así que ni eres un caso aislado ni estás sola. Quienes padecen esta adicción buscan rápidamente una pareja y, cuando la tienen, se mueren de celos y su vida gira única y exclusivamente en torno a él. Sienten una gran incapacidad por poner fin a la relación aún cuando ésta no tenga solución, y por miedos e inseguridades siempre hacen preguntas tales como ¿me amas?

El dependiente necesita a su pareja para sentirse eficaz y seguro de sí mismo; sin ella, no podría.

Necesitan desesperadamente tener pareja, y rechazan el concepto de la soledad. Su baja autoestima motiva a que busquen la aprobación de los demás. En vez de decir “no”, eligen posicionar como prioridad los deseos de su pareja.

Quien tiene una adicción tan fuerte por otra persona, necesita constantemente que le confirme sus sentimientos hacia ella, y aún así teme que algún día le pueda abandonar. Todo lo que hace, lo hace con su consentimiento; investiga constantemente las actividades de la otra persona, y evita a toda costa cualquier tipo de confrontación, intentando satisfacer al otro como buenamente pueda.

Estas relaciones, lejos de ser sanas, son adictivas y obsesivas, y como consecuencia la persona pierde su identidad y opta por vivir exclusivamente para él.

Sin ti me muero, y sin ti no tengo valor. Te quiero porque te necesito; sin ti no podría vivir.

¿Existe una salida? Por supuesto que la hay. Haz actividades por tu cuenta y fíjate en cómo, a pesar de no pasar las 24 horas junto a él, sigue queriéndote y estando contigo. Participa en talleres de autoestima y toma decisiones por ti misma; verás cómo puedes encontrar las soluciones.

Y, sobre todo, la solución está en ti. Ya lo demostraba el final de la película española Diario de una Ninfómana, cuando la protagonista por fin aprendió que si buscaba a ese alguien especial, era para obtener a cambio autoestima y cariño, pero que lo que debía hacer en realidad era vivir.

IMÁGENES: Flickr

POR: Irene Solaz Velázquez

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Chantaje  emocional en niños y adolescentes

Chantaje emocional en niños y adolescentes

¿Qué es el chantaje emocional?

Los pequeños suelen hacerlo a menudo. La impotencia que sienten al negarles lo que desean puede derivar en reacciones de desagrado, decepción, dolor o ira. Lo que ello implica, a nivel formativo, es verdaderamente importante en la posterior relación entre padres e hijos.

Afrontar el llanto o rabieta del niño puede originar arrepentimiento o remordimiento a los padres por haber dicho “no” o, simplemente ceder para encontrar algo de alivio a la intensidad emocional originada: “Está bien, sólo esta vez puedes tenerlo (o hacerlo), pero, por favor ¡deja de hacer tanto escándalo!”.

chantaje emocionalAhora el niño se ilumina. Ya sabe cómo salirse con la suya utilizando el poder que representa expresar emociones de esta forma tan contundente, en particular la de su infelicidad.
Se ha escrito mucho sobre el tema. El psicólogo, Juan Narciso “Declare Yourself”, (1975) llamó a esta categoría de comportamientos ” adopción de técnicas propias”. Otro psicólogo, Susan Forward, escribió un libro sobre esta manipulación emocional “Emotional Blackmail”, (1997).

En uno de mis primeros libros “Keys to Single Parenting”, (1996) lo llamé “extorsión emocional”. En terapia, todavía empleo ese término.

Durante la adolescencia, una vez conseguida cierta libertad de los padres, la manipulación  se vuelve cada vez más importante a través de la mentira, el disimulo y la presión se vuelve más común. La extorsión emocional puede combinar los tres.
Cuando la exposición y argumentación no surten el efecto deseado en los padres, las tácticas de extorsión emocional pueden entrar en juego. Estas pueden variar de acuerdo con la susceptibilidad emocional de los padres, pero el objetivo es siempre el mismo, conseguir que cedan o cambien de opinión.

En efecto, mediante la observación minuciosa por parte de los jóvenes al comportamiento de esos adultos que tienen tanto poder sobre sus vidas, los niños aprenden a conocer más a sus padres que los padres a sus hijos. Los niños, niñas y adolescentes en particular, son expertos en el arte de “apretar los botones” de la susceptibilidad emocional de los padres. Consideremos algunas de las formas de extorsión emocional:

Si los padres son especialmente sensibles a la aprobación, el adolescente será un experto  en articular su AMOR a través del aprecio, afecto o su poder de seducción para someter a la madre o al padre. Esta extorsión emocional funcionará porque: “¿Cómo puedo rechazar a mi hijo adolescente, con el que es tan complicado tratar, ahora que está actuando tan bien?”.

Si los padres son especialmente sensibles al rechazo, el adolescente, en voz alta o en silencio, expresará IRA mostrándose ofendido, herido o agraviado con el fin de doblegar  a la madre o al padre. Esta extorsión emocional funcionará  porque:”No puedo soportar que mi hijo adolescente se comporte como si no me importara”.

Si los padres son especialmente sensibles a su incapacidad, el adolescente se expresará a través de la CRÍTICA para atacar el carácter, cuidado o competencia de los padres para suavizar a la madre o al padre. Esta extorsión emocional funcionará porque: “No puedo soportar ser considerado como un fracasado/a ante los ojos de mi hijo adolescente”.

Si los padres son especialmente sensibles a la culpa, el adolescente expresará SUFRIMIENTO actuando como un ser infeliz, herido o triste para ablandar la resistencia de la madre o del padre. Esta extorsión emocional funcionará porque: “No puedo soportar sentirme responsable de la infelicidad de mi hijo adolescente”.

Si los padres son especialmente sensibles a la piedad, el adolescente expresará IMPOTENCIA a través de una actuación resignada para dominar a la madre o al padre. Esta extorsión emocional funcionará porque: “No soporto sentir lástima por mi hijo adolescente cuando se da por vencido y actúa como una víctima de cualquier decisión que haya tomado”.

Si los padres son especialmente sensibles al abandono, el adolescente se expresará a través de mostrar INDOLENCIA actuando como si su relación con los padres  no le importara nada y reducir así la oposición de la madre o del padre. Esta extorsión emocional funcionará porque: “No puedo soportar la sensación de no haber cuidado lo suficiente la relación con mi hijo”.

Si los padres son especialmente sensibles a la intimidación, el adolescente puede expresar AGRESIVIDAD ya sea hablando en voz alta o actuando como si estuviese a punto de perder el control físico intentando torcer la resistencia de la madre o del padre. Esta extorsión emocional funcionará porque: “No puedo soportar sentirme atemorizado o tener miedo a que me hagan daño”.

En contra de estas manipulaciones, los padres deben negarse a participar en ese juego de extorsión. Deben luchar  y resistir sus propias sensibilidades al rechazo, la culpa, la intimidación y similares y no dejar que estas vulnerabilidades emocionales influyan en sus decisiones.

Ceder a estas tácticas únicamente repercutirá en un sentimiento desagradable hacia uno mismo, al adolescente y su relación y, aún más importante, el hacerlo puede repercutir en que su hijo acabe por sufrir las consecuencias. “Sé que no debería haberle dejado ir. Yo no quería hacerlo. Pero se sentía tan enfadado conmigo. No podría decir “no”. Y ahora, ¡mira lo que ha sucedido!”.

Los padres no sólo deben mantenerse firmes frente a este tipo de manipulaciones emocionales, sino que además deben dejar que el adolescente se explique. Cuando se use ira excesiva o la técnica del sufrimiento ante la negación paterna, los padres deben ser capaces de decir: “El hecho de que te muestres tan enfadado no va a hacerme cambiar de criterio. Sin embargo, si deseas comentar el por qué te sientes así, estoy dispuesto a escuchar lo que quieras decirme”.

La comunicación crea entendimiento, pero la manipulación emocional crea desconfianza. Y lo que es peor, cuando los sentimientos se expresan como extorsión, el valor auténtico de los sentimientos se puede ver dañado.
Por ejemplo, el padre o la madre llegan a casa cansados al final del día y el adolescente, quiere expresar su amor a través de un acto de consideración ofreciéndoles una cena completamente preparada. Los padres, quizá por haber vivido ya estas atenciones con anterioridad rehúsan corresponder de la misma forma. En su lugar, adoptan una actitud cínica preguntando: “Y ahora ¿que quieres?”. Esa es una consecuencia de la extorsión emocional y realmente puede desacreditar el valor de un sentimiento honesto.

Por supuesto, al igual que el adolescente aprendió el poder de extorsión en la niñez, también lo hacen los padres aunque no recurran a esta manipulación con su hijo adolescente. Es preciso definir lo que se quiere o no se quiere en términos específicos y, a continuación, discutir y negociar el desacuerdo. Si se utiliza la expresión de las emociones para obtener lo que se desea se está fomentando la extorsión en su hijo adolescente debido al ejemplo que da por su parte.
Fotografía: Pinksherbet

MR

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